La tokenización de activos del mundo real ofrece una solución innovadora al integrar activos tangibles en la cadena de bloques, mejorando la liquidez y fomentando la estabilidad económica y la productividad de las MIPYMES.
La tokenización de activos del mundo real presenta una innovadora solución para el mundo financiero moderno al encontrar un método efectivo que integra activos comerciales tangibles en la cadena de bloques. Este avance tecnológico extiende el financiamiento hacia horizontes más amplios, superando las limitaciones impuestas por los sistemas domésticos tradicionales. La mejora resultante en la liquidez no solo contribuye a una mayor estabilidad económica sino que también fomenta el robustecimiento de la producción de las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES), además de impulsar significativamente la productividad de los trabajadores.
Durante años, el debate sobre la inclusión financiera se ha concentrado primariamente en el acceso a cuentas bancarias. Gracias a esfuerzos globales, el 79 % de los adultos del mundo ya dispone de una cuenta. Sin embargo, detrás de este éxito, se oculta un problema latente y más importante: el acceso al capital. Tener una cuenta bancaria no siempre garantiza la posibilidad de acceder a un capital adicional, especialmente en situaciones urgentes, lo que marca una diferencia crucial. El problema radica menos en la propiedad de una cuenta bancaria —aún 1.400 millones de adultos carecen de servicios bancarios— y más en la liquidez disponible.
Esta dificultad en cuanto a liquidez es particularmente crítica en los mercados emergentes. Las MIPYMES, que representan la columna vertebral de dichas economías, constituyen aproximadamente el 90% de las empresas, contribuyen cerca del 40% al Producto Interno Bruto y son responsables de más de la mitad del empleo mundial. Sin embargo, se estima que casi el 70% de estas en los mercados en desarrollo no reciben el financiamiento apropiado.
Existe un déficit de financiamiento formal para las MIPYMES de cerca de 5,2 billones de dólares, junto con un déficit informal de 2,9 billones de dólares. De acuerdo con el Banco Mundial, alrededor del 40% de las MIPYMES formales enfrentan restricciones en su acceso al crédito, con un 19% que cuenta con acceso completo y un 21% con acceso parcial.
Es fundamental destacar que el impedimento no siempre reside en la solvencia de estas empresas, sino en la disponibilidad de capital. En muchos países en desarrollo, los bancos y los prestamistas privados operan bajo restricciones de balance. Las elevadas tasas de interés, junto con la escasa liquidez en los mercados de capital y la limitada cantidad de depositantes, restringen severamente el flujo de fondos.
Las empresas productivas habitualmente enfrentan la acumulación de cuentas por cobrar no pagadas mientras esperan, a veces por semanas o meses, para obtener liquidez. Incluso aquellos con empleo formal a menudo carecen de acceso a una flexibilidad financiera a corto plazo, lo que afecta su estabilidad económica día a día. Más de un 40% de los trabajadores en el mundo sostienen que el estrés financiero interfiere negativamente en su productividad, un claro indicio de cómo las brechas de liquidez impactan directamente en la producción económica. Esto revela que el problema es de raíz estructural: el avance del crédito en los mercados emergentes todavía depende, en gran medida, de la liquidez del país.
Un interesante y novedoso cambio estructural en los flujos de capital está empezando a tomar forma. Está naciendo un modelo revolucionario que separa el crecimiento de los préstamos de las limitaciones del capital interno, vinculando en su lugar la actividad económica del mundo real con la cadena de bloques.
La tokenización de activos del mundo real (RWA) plantea un rediseño radical de cómo se financia y distribuye la capacidad de préstamo. La infraestructura blockchain puede ahora emplearse para digitalizar activos generadores de ingresos, tales como las cuentas por cobrar de pequeñas empresas, instrumentos de financiación comercial y activos ligados a la nómina, algo que incluye las cuentas por cobrar para acceder a salarios devengados, permitiendo que los empleados accedan a una parte de sus sueldos ya ganados antes de la fecha de pago oficial. Estos activos no tienen por qué estar confinados a los balances locales; pueden estructurarse, agruparse y distribuirse a una escala mucho más amplia.
Cuando se asocian con una infraestructura regulada para liquidación de stablecoins, que ya gestiona billones de dólares en transacciones anualmente, el capital tiene la capacidad de ser desvinculado de los sistemas financieros nacionales. Esto resulta en una conexión con fondos de liquidez globales que optimizan otras fuentes de manera programada y transparente.
El mercado de activos del mundo real tokenizados (RWA) está experimentando un crecimiento acelerado, lo cual refleja una creciente confianza institucional en este modelo emergente. Desde el 2022 hasta mediados del 2025, el mercado de tokens RWA no estables creció de cerca de 5 mil millones de dólares a más de 24 mil millones de dólares, casi un aumento quíntuple de lo que era tres años atrás. Algunos expertos de la industria predicen que el mercado podría alcanzar los 32,4 mil millones de dólares para el 2034, con el potencial de llegar a trillones de dólares una vez que las finanzas tradicionales y la tecnología blockchain se integren completamente.
Este impulso refleja un interés institucional creciente en hacer que el capital se convierta en un recurso más eficiente, transparente y programable. La infraestructura de blockchain también agiliza y simplifica significativamente las liquidaciones. Las transferencias transfronterizas realizadas mediante sistemas blockchain pueden hacerse casi de forma instantánea y reducir los costos hasta un 96% comparado con los métodos convencionales. Esta eficiencia resulta crucial para los mercados emergentes donde las elevadas tarifas de transacción y los inevitables retrasos agravan los problemas de liquidez.
El impacto se extiende tanto a los préstamos para empresas como para individuos. La tokenización de cuentas por cobrar simplifica y facilita la recuperación de capital circulante para pequeñas y medianas empresas. Las firmas pueden obtener recursos efectivos basados en activos productivos al instante, en lugar de esperar pagos atrasados o afrontar las opciones de crédito locales limitadas. Esto no solo estabiliza el flujo de efectivo, sino que también ofrece la oportunidad de reinversión y permite la expansión hacia nuevos mercados potenciales.
En el caso de los individuos, se observan principios análogos. Los activos basados en nómina, como los flujos de ingreso destinado a salarios devengados, pueden estructurarse para proporcionar una liquidez a corto plazo que no obligue a los trabajadores a recurrir a mecanismos de préstamo informales y costosos. En numerosos mercados emergentes, los empleados viven al día a pesar de su empleo formal. Ofrecer acceso responsable y predecible a los ingresos laborales de los individuos reduce el estrés financiero y fomenta la productividad en el trabajo.
En este marco, la liquidez se convierte en un camino hacia la estabilidad económica. Con acceso confiable al capital, las pymes pueden contratar a más personal, generar más innovaciones y contribuir de manera sostenida y positiva al Producto Interno Bruto. Por otro lado, cuando los trabajadores experimentan menos tensiones financieras son más eficientes en sus trabajos, lo cual fortalece la estabilidad de sus hogares. Dado que las pymes aportan más de la mitad del empleo mundial, el efecto multiplicador de una mejor liquidez es considerable y trascendental.
Además, esta evolución se alinea con objetivos de desarrollo más amplios. Un mejor acceso al capital contribuye a la creación de empleos de calidad, al estímulo de la economía y a la reducción de la desigualdad, todos ellos metas fundamentales en el marco de los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Aunque gran parte del debate sobre la tokenización de RWA ha sido principalmente teórico, comienzan a aparecer implementaciones reales que demuestran su gran potencial. En 2025, ABHI Oriente Medio colaboró con Zignaly y ZIGChain para lanzar una de las primeras ofertas de crédito privado de RWA en la región MENAP. Esta iniciativa establece un vínculo entre la liquidez global proporcionada por las stablecoins y las cuentas por cobrar a corto plazo de las pymes, creando un puente vital entre el capital en cadena y la actividad económica tangible.
Este modelo ilustra cómo la infraestructura digital puede flexibilizar y ampliar enormemente la disponibilidad del capital. Las pymes tienen un acceso más ágil a capital circulante respaldado por facturas productivas, mientras que los proveedores globales de liquidez pueden participar activamente en préstamos estructurados y transparentes que respaldan la economía real.
Sin embargo, aunque las oportunidades son considerables, también lo son las responsabilidades inherentes. Las monedas estables y los activos tokenizados introducen nuevas clases de flujos de liquidez transfronterizos que dependen de cómo se lleva a cabo el control, la gestión y el mantenimiento de la estabilidad del dinero. Si bien las monedas estables son ya utilizadas para llevar a cabo transacciones que ascienden a trillones de dólares cada año, ampliar su papel en los mercados de préstamos estructurados requiere contar con una claridad regulatoria concomitante y un riguroso control de riesgos.
El riesgo crediticio no se elimina simplemente a través de la tokenización. Serán necesarias nuevas soluciones de transparencia, cumplimiento normativo y protección para los inversores que se adapten al desarrollo tecnológico en curso.
El cambio más relevante, sin embargo, es uno de naturaleza conceptual. Durante las décadas recientes, la expansión del crédito en los mercados emergentes ha estado intrínsecamente ligada a la disponibilidad interna de capital. Cuando los países experimentan escasez de liquidez, el crédito disponible se vuelve limitado. Y cuando los balances son ajustados, la capacidad del país para crecer queda restringida.
Con el advenimiento de la tokenización de RWA y el uso de monedas estables que proporcionan liquidez, se abre por primera vez la posibilidad de que la infraestructura crediticia de los mercados emergentes se conecte a los mercados de capital globales de manera coherente y eficaz.
En el futuro, la respuesta a la pregunta de cómo alcanzar la inclusión financiera podría no limitarse a ofrecer acceso a cuentas y crédito. La solución podría radicar en replantear el acceso a los mercados de capital, cambiando de un sistema restringido a uno conectado. Los activos reales tokenizados podrían ser cruciales para construir un sistema financiero más resiliente, inclusivo y eficiente para los mercados emergentes, un paso determinante hacia un mundo financiero más justo y accesible para todos.

