Un informe del Banco Mundial advierte que las carencias en salud, educación y habilidades están reduciendo a la mitad los ingresos laborales futuros en países en desarrollo y señala que el progreso en capital humano se ha estancado o revertido desde 2010.

El desarrollo del capital humano (entendido como la acumulación de salud, educación, habilidades y experiencia a lo largo de la vida) atraviesa una etapa de estancamiento preocupante en gran parte del mundo en desarrollo. Así lo señala el nuevo informe Building Human Capital Where It Matter del Grupo del Banco Mundial, que concluye que los países de ingresos bajos y medios están perdiendo el 51% de sus ingresos laborales futuros debido a deficiencias estructurales en estos ámbitos.

A pesar del crecimiento de los ingresos y de la reducción de la pobreza en las últimas décadas, los resultados en capital humano han empeorado en numerosos países. El informe indica que 86 de 129 economías analizadas han experimentado un retroceso en nutrición, aprendizaje o habilidades laborales desde 2010.

El análisis subraya que el problema no se limita al sistema educativo formal, sino que responde a un ecosistema más amplio donde influyen decisivamente los hogares, los vecindarios y los lugares de trabajo. Para medir esta evolución de forma más integral, el Banco Mundial introduce el Índice de Capital Humano Plus (HCI+), que evalúa el desarrollo del capital humano desde el nacimiento hasta los 65 años y cuantifica cómo las brechas acumuladas se traducen en pérdidas de ingresos a lo largo de la vida.

Entre los hallazgos clave, el informe destaca que las diferencias en habilidades vinculadas al entorno familiar aparecen antes de los cinco años (mucho antes de que la mayoría de los niños ingresen a la escuela) y persisten durante la adolescencia. Los ingresos familiares por sí solos no compensan entornos adversos, que están asociados con bajas puntuaciones académicas, mayor incidencia de depresión y patrones de disciplina violenta.

El entorno del vecindario también influye de manera determinante. Según el informe, los niños que crecen en barrios más acomodados llegan a ganar el doble que aquellos de zonas más pobres, incluso cuando provienen de hogares con niveles de ingresos y educación similares. Factores como la contaminación, la delincuencia y la deficiente infraestructura impactan directamente en el desarrollo de habilidades y oportunidades futuras.

Ante este panorama, el Banco Mundial insta a ampliar las inversiones más allá de los sistemas tradicionales de salud y educación, incorporando políticas que mejoren las condiciones en viviendas, barrios y espacios laborales. El objetivo es utilizar los recursos de manera más eficaz y revertir la tendencia de estancamiento que amenaza la productividad futura y el crecimiento económico.

El informe concluye que invertir estratégicamente en capital humano no solo mejora los resultados individuales, sino que constituye una condición esencial para sostener el crecimiento económico, reducir la pobreza y preparar a la fuerza laboral para los desafíos del futuro.

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