El organismo rector del fútbol mundial busca atraer 4.200 millones de dólares de inversores privados mediante FIFA Forward Enterprise, una iniciativa que la UEFA considera una amenaza para la gobernanza del deporte.
La creación de una nueva entidad comercial valorada en 20.000 millones de dólares ha abierto un nuevo enfrentamiento entre la FIFA y la UEFA por el futuro económico y la gestión de las principales competiciones del fútbol mundial.
El organismo rector del fútbol internacional prepara el lanzamiento de FIFA Forward Enterprise (FFE), una filial comercial que se encargará de gestionar la explotación económica de la Copa del Mundo y otros torneos organizados por la FIFA. La institución mantendría una participación mayoritaria, aunque prevé captar hasta 4.200 millones de dólares a finales de este año mediante la entrada de inversores privados con participaciones minoritarias sin derecho de control.
Según la FIFA, los beneficios generados por esta nueva estructura empresarial serán reinvertidos en el desarrollo del fútbol a nivel mundial.
El anuncio se produjo después de que el diario británico The Times publicara informaciones sobre el proyecto basadas en documentos filtrados. La publicación también apuntaba que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, podría asumir un cargo en la nueva entidad tras finalizar su próximo mandato, previsto para 2031.
Entre los posibles inversores mencionados figuran Joshua Kushner, hermano del yerno del presidente estadounidense Donald Trump, y una filial de JPMorgan Chase, que en el pasado estuvo vinculada a la financiación del proyecto de la Superliga Europea.
La iniciativa ha provocado una fuerte reacción de la Union of European Football Associations (UEFA), que rechaza la idea de convertir los activos del fútbol en instrumentos de inversión privada.
La organización europea ha advertido que “nadie es dueño del fútbol” y considera que la creación de esta compañía representa una línea que las instituciones deportivas no deberían cruzar, especialmente ante la falta de claridad sobre quiénes serían los beneficiarios económicos.
La UEFA sostiene que la esencia y la gobernanza del fútbol no deben estar sujetas a operaciones comerciales sin suficiente transparencia, y ha pedido que federaciones nacionales, ligas, clubes, jugadores, aficionados y gobiernos sigan con atención el desarrollo del proyecto.
La disputa se produce en un momento de creciente debate sobre el modelo económico del fútbol internacional, marcado por el aumento del valor comercial de competiciones como la Copa del Mundo y la búsqueda de nuevas vías de financiación por parte de sus principales organismos.
