El FMI ha proyectado 5,5% de expansión para 2026, pero la inflación de 0,1% por la deflación de alimentos ha golpeado al 60% de la fuerza laboral del bloque.
Dakar / Washington – La Unión Económica y Monetaria de África Occidental ha cerrado 2025 con una expansión del 6,6% y el FMI ha proyectado 5,5% para 2026. Pero el mismo informe del organismo, publicado el 21 de mayo, ha revelado un dato que ha puesto en jaque a la mayoría laboral del bloque: la inflación se ha desplomado al 0,1% el próximo año por la deflación de alimentos.
La UEMOA, integrada por Benín, Burkina Faso, Costa de Marfil, Guinea-Bissau, Malí, Níger, Senegal y Togo, comparte el franco CFA y el banco central BCEAO.
El costo de la comida barata
Para los consumidores, los precios más bajos han sido un alivio. Para el campo, han significado pérdida de ingresos.
La agricultura ha empleado entre el 45% de la población en Costa de Marfil y más del 70% en Níger, según datos del Banco Mundial y la OIT. El propio FMI ha atribuido la desinflación a “efectos transitorios en los precios de los alimentos”.
“Un plato de arroz más barato en Dakar ha significado menos dinero en las zonas rurales circundantes”, ha resumido el análisis. La deflación que ha beneficiado al consumidor “ha agotado silenciosamente a los productores que sostienen la economía”.
Los pequeños agricultores, que se expandieron tras el pico de precios de 2020-2022 por COVID y la guerra en Ucrania, han enfrentado ahora exceso de capacidad. Menos ingresos ha implicado menos liquidez, menos insumos para la próxima campaña y contracción de la economía local.
La otra cara: fertilizantes más caros
Desde inicios de 2026, la guerra en Oriente Medio ha cortado el gas natural, clave para fertilizantes nitrogenados. El gas ha representado 70-80% del costo de producción de amoníaco.
La FAO ha estimado alzas de 15% a 20% en fertilizantes en el primer semestre de 2026 si la crisis persiste. En marzo la urea de Oriente Medio ha subido 19% y la egipcia 28%. El Banco Mundial ha reportado en abril un salto mensual de 26,2%, el mayor en años. Analistas han hablado de la “tercera crisis de fertilizantes en seis años”.
Paradoja: el encarecimiento de insumos ha amenazado rendimientos globales, pero también ha sostenido precios mundiales de alimentos. El Programa Mundial de Alimentos ha alertado que 360 millones de personas enfrentarán inseguridad alimentaria grave en 2026.
Para la UEMOA, productora neta que hoy ha sufrido precios bajos, una recuperación de precios internacionales podría haber sido “un posible nivel mínimo para los ingresos rurales”, aunque el FMI no lo ha afirmado explícitamente.
Política fiscal sin margen
Los demás instrumentos se han agotado, según el Fondo. La recaudación interna ha quedado en 16,6% del PIB en 2025, lejos de la meta. Subir impuestos rápido ha chocado con una economía donde la informalidad ha dominado.
La deuda pública ha subido y el “vínculo soberano-banco” ha crecido por la fuerte emisión de deuda local, ha advertido el FMI. La relación deuda/PIB del bloque ha bajado a 65% en 2025, justo debajo del techo de convergencia de 70%. El margen fiscal ha sido mínimo.
El crecimiento que se ha materializado ha dependido de hidrocarburos nuevos en Níger y Senegal y de los altos precios del oro y cacao. Ha sido renta de materias primas, no ganancia de productividad.
La palanca que falta
En las Reuniones de Primavera del FMI-BM de abril, el foco ha estado en formalizar la economía y digitalizar impuestos. El Banco Africano de Desarrollo ha calculado que África podría liberar 1,43 billones de dólares por esa vía. El Centro para el Desarrollo Global ha estimado 4 billones en reservas internas mal asignadas.
Ninguna institución ha destacado la recuperación de precios agrícolas como política de ingreso. Para la UEMOA, permitir que suban los alimentos habría sido “una transferencia de beneficios a los productores, y en la UEMOA, los productores han constituido la mayoría”, sin costo fiscal.
La condición: garantizar fertilizantes asequibles para que el agricultor haya podido sembrar con precios más altos. Y usar la ventana para formalizar la agroindustria y ampliar la base tributaria rural.
El riesgo principal ha estado en el Sahel. Malí, Burkina Faso y Níger han sido las economías más agrarias y las que más han ganado con mejores precios, pero también las que menos capacidad han tenido para entregar insumos por la inseguridad y la tensión con organismos regionales.
En síntesis: El FMI ha visto crecimiento para la UEMOA en 2026. Pero el ajuste ha llegado por el campo. Que la deflación de alimentos se convierta en crisis o en oportunidad ha dependido de si la unión ha logrado transformar la suba de fertilizantes en ingreso para sus productores.


