La iniciativa se desplegará en ocho países africanos y facilitará el acceso a financiación a empresas y proveedores, especialmente pymes, para mejorar su liquidez, acelerar pagos y fortalecer sectores como la agricultura, la salud y la industria.
El Grupo del Banco Mundial, a través de la Corporación Financiera Internacional, y el banco Standard Chartered anunciaron el 29 de abril un mecanismo de reparto de riesgos valorado en hasta 300 millones de dólares con el objetivo de reforzar las cadenas de suministro y dinamizar el tejido empresarial en África.
El programa se implementará en Costa de Marfil, Egipto, Ghana, Kenia, Nigeria, Sudáfrica, Tanzania y Zambia, donde se introducirán soluciones de financiación dirigidas a sectores estratégicos como la agricultura, la sanidad y la manufactura. La medida permitirá a los proveedores recibir pagos con mayor rapidez, liberando capital circulante para sostener operaciones, mejorar la producción y generar empleo.
El fondo cubrirá activos de financiación del comercio y de cadenas de suministro originados por Standard Chartered, e incluye instrumentos como la financiación de cuentas por pagar, el descuento de facturas y los programas de financiación previa al envío. Estas herramientas facilitarán que las pequeñas y medianas empresas accedan a liquidez en mejores condiciones, reduzcan costes financieros y refuercen sus vínculos comerciales, mejorando así la estabilidad de las cadenas de valor.
Dentro del acuerdo, la IFC aportará garantías de hasta 150 millones de dólares, con un primer tramo de 100 millones destinado a respaldar operaciones tanto en dólares como en monedas locales, lo que amplía el acceso al crédito en mercados donde los recursos financieros son limitados.
Según las previsiones, la iniciativa permitirá movilizar alrededor de 1.900 millones de dólares en transacciones durante los próximos tres años, beneficiando a más de 500 proveedores, incluidos pequeñas y medianas empresas, y generando un impacto indirecto en más de un millón de agricultores.
El lanzamiento se produce en un contexto de creciente demanda mundial de financiación de cadenas de suministro, que en 2025 alcanzó los 2,7 billones de dólares. Sin embargo, este crecimiento no ha sido igual en los mercados emergentes, donde el acceso a este tipo de financiación sigue siendo reducido.
Con este mecanismo, ambas instituciones buscan reducir riesgos, ampliar el acceso al crédito y fomentar un crecimiento económico más inclusivo en el continente africano.

