‎La refinería de Ras Tanura tiene capacidad para procesar 550.000 barriles de crudo al día y ha paralizado su actividad tras el incidente. Es una de las más grandes del mundo.


‎Existían dos grandes temores en los vastos y complejos mercados energéticos mundiales tras desatarse las hostilidades entre los Estados Unidos e Israel por un lado e Irán por otro. Estos temores estaban profundamente arraigados en la incertidumbre mundial. El primero de estos temores era un posible cierre del crucial Estrecho de Ormuz, ese estratégico y estrecho paso por el que transitan aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y de gas natural licuado (GNL). Un cierre de este pasaje representaría un cataclismo para la economía global, ya que frenaría casi una quinta parte del flujo energético vital. El otro temor se centraba en los posibles daños que podrían sufrir las infraestructuras energéticas de la conflictiva zona, especialmente las instalaciones petrolíferas de Arabia Saudí, que es el mayor exportador de petróleo del mundo, lo cual exacerbaría los problemas de suministro mundial ya existentes.

Con el cierre de Ormuz en duda, ya que no está cerrado formalmente pero los buques no transitan por él debido a la precaución extrema que están tomando los operadores, el sorpresivo ataque con drones a la mayor refinería de Arabia Saudí ha abierto un escenario que parece extraído de una pesadilla para el ya volátil mercado petrolero. Todo esto ocurre justamente cuando Riad, con su considerable capacidad productiva, estaba llamado a actuar como un ‘colchón’ ante los primeros indicios de problemas graves en el suministro energético a nivel mundial. Precisamente durante el fin de semana más reciente, la OPEP, organización en la cual Riad tiene un especial influjo por su peso específico dentro de ella, anunció un significativo aumento de 206.000 barriles diarios para el mes de abril, en un intento de calmar los nervios del mercado.

El gigante petrolero estatal Aramco, pieza clave del mosaico energético global, ha detenido las operaciones en la refinería más grande de Arabia Saudí, situada en Ras Tanura, en la icónica costa del Golfo Pérsico, tras un ataque con drones en la zona. Este incidente ha barrenado de terror los futuros del gasóleo, que se han disparado a más del 20% tras conocerse la noticia del cierre de esta refinería, que es un proveedor clave de diésel esencial para la logística global. Aramco ha tomado la decisión de cerrar hasta nueva orden la citada planta, que tiene una formidable capacidad de 550.000 barriles diarios, como medida de precaución, mientras se llevan a cabo minuciosas evaluaciones de los daños causados. Según han trasladado fuentes cercanas a medios internacionales de reconocido prestigio, como Bloomberg, el ataque con drones ha provocado un incendio «limitado» en la planta, provocado por los restos de la interceptación de dos drones cuyo objetivo era claramente la instalación. Afortunadamente, el incendio ya está bajo control, evitando lo que podría haber sido un desastre mayúsculo.

Lo que pase con la refinería de Ras Tanura es de suma trascendencia. La planta es un proveedor clave de combustibles para el transporte, como el diésel, especialmente demandado por compradores de Europa, y además produce cantidades más pequeñas, pero no menos importantes, de gasolina. Además, la planta está situada cerca de la mayor terminal de exportación de crudo y productos petrolíferos de Aramco, un complejo que incluye tanques de almacenamiento cruciales, amarres en el puerto y puntos de carga en alta mar, esenciales para el flujo mundial de energía. Esto, inevitablemente, manda un mensaje aterrador al pensar en otras instalaciones igualmente importantes repartidas por la región.

Durante un período de casi tres días, desde que comenzó el intercambio de golpes diplomáticos y bélicos entre EEUU-Israel e Irán, ha habido pocas señales para aquellos que residen en Arabia Saudí de que estemos al borde de una nueva guerra en el Golfo, aunque la tensión subyacente es casi palpable. Este breve pero tenso lapso ha mantenido a los ciudadanos y a la comunidad internacional al borde de sus asientos, anticipando lo que podría ser un detonante para un conflicto de escala y consecuencias incalculables.

Share.
Leave A Reply

Elige tu idioma »
Exit mobile version