«Podría detener todo lo relacionado con España, todos los negocios vinculados; tengo el derecho de hacerlo. Vamos a interrumpir todo comercio con España», declaró el presidente republicano.
La tensión comercial entre Estados Unidos y España ha alcanzado un nuevo nivel, cuando el presidente estadounidense en funciones, Donald Trump, expresó públicamente su intención de imponer un embargo al país europeo.
En una declaración que sorprendió a muchos, Trump afirmó que podría detener por completo todas las actividades comerciales entre su nación y España, lo cual incluiría la prohibición de negocios relacionados entre ambos países. En sus declaraciones, el presidente señaló: «Poseo el derecho de aplicar cualquier medida contra España. Estamos preparados para interrumpir todo tipo de comercio con ellos.» Esta postura radical surge del descontento de Trump hacia la negativa del gobierno español a permitir el uso de las bases de Morón y Rota para llevar a cabo operaciones militares dirigidas contra Teherán, en el contexto de la ofensiva estadounidense contra Irán.
Durante una reunión con el prestigioso canciller alemán Friedrich Merz en la emblemática Casa Blanca, Trump ofreció comentarios adicionales sobre el posible embargo y expresó su desinterés en mantener relaciones con España, exceptuando la admiración por sus ciudadanos, que describió como estupendos. Sin embargo, criticó el liderazgo español que, según él, es insuficiente. Asimismo, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, aclaró que el Tribunal Supremo del país ha reafirmado la potestad ejecutiva para implementar un embargo, resaltando la viabilidad legal de esta acción.
Trump también manifestó su insatisfacción con España, siendo el único país miembro de la OTAN que no ha asumido el compromiso de incrementar sus gastos en defensa hasta un 5%. Por su parte, Merz afirmó estar en un proceso de diálogo para convencer a España de aumentar su gasto militar hasta un 3% o un 3,5% del Producto Interno Bruto, argumentando que se trata de un asunto de seguridad compartida fundamental para los intereses de la alianza.
Estas tensiones resurgen tras la decisión del gobierno español, dirigido por el presidente Pedro Sánchez, de no permitir que sus bases sean utilizadas para operaciones de EE. UU. que no se alineen con los principios de la Carta de Naciones Unidas. Esta postura quedó en evidencia después del inicio de la operación Furia Épica, impulsada por los estadounidenses e israelíes contra Irán, la cual fue rechazada por Sánchez por considerarla perjudicial para la estabilidad internacional.
La ministra de Defensa, Margarita Robles, subrayó que la transferencia de los aviones cisterna de Estados Unidos hacia otras bases fue consecuencia de la imposibilidad de utilizarlos en territorio español en operaciones ilegales. Robles reafirmó que las bases ubicadas en Morón de la Frontera y Rota no están prestando apoyo a EE. UU. en sus acciones militares en Irán, dado que cualquier cooperación debe ajustarse a las normativas internacionales establecidas.
Esta situación agrava las relaciones entre ambos países y abre un capítulo de tensiones que, sin duda, tendrá repercusiones en los aspectos comerciales y militares a futuro.
