La medida beneficia a semillas forrajeras, alimentos para ganado, equipos hidráulicos y maquinaria agrícola, mientras que cereales básicos como el trigo, el maíz, el mijo y el arroz mantienen su régimen de exención.
El ministro de Finanzas de Chad, Tahir Hamid Nguilin, firmó el 9 de septiembre de 2026 un decreto mediante el cual se exime del pago de aranceles e impuestos a determinados productos alimenticios, equipos e insumos agrícolas importados al país.
La disposición contempla las semillas forrajeras, el forraje y los alimentos destinados exclusivamente al ganado, además de equipos de perforación, bombeo y suministro de agua utilizados en actividades ganaderas y de riego.
También quedan incluidos la maquinaria, los equipos y los insumos agrícolas empleados en la producción de cultivos destinados a la alimentación animal.
El ministro aclaró, asimismo, que el trigo, el maíz, el mijo y el arroz, así como las harinas —excepto la harina de trigo— y la sémola, continúan exentos de aranceles e impuestos a la importación.
Nguilin no precisó las razones concretas que llevaron al Gobierno a mantener y ampliar estas ventajas fiscales. No obstante, la medida se produce en un contexto de importantes desafíos para la seguridad alimentaria y el sector agropecuario del país.
Según el Banco Africano de Desarrollo (BAD), más de 770.000 refugiados sudaneses han encontrado refugio en Chad, mientras que cerca de 200.000 chadianos que vivían en Sudán han regresado al país. Esta situación ha incrementado la presión sobre los recursos y las necesidades de abastecimiento.
El BAD sitúa la tasa de pobreza en Chad en el 42,3%. La pobreza extrema pasó del 31,2% en 2018 al 34,9% en 2021 y alcanzó el 35,4% en 2023. El organismo señala además que los niveles de pobreza son especialmente elevados en las zonas rurales, donde el 45% de la población tiene menos de 15 años y el crecimiento demográfico supera el 3% anual.
Apoyo al sector ganadero
Chad cuenta con un importante sector ganadero, especialmente en las regiones del Sahel, donde la disponibilidad de agua y forraje constituye un factor determinante para mantener la actividad durante los períodos de sequía.
En este contexto, la exención de aranceles sobre piensos, semillas forrajeras y equipos destinados al abastecimiento de agua podría contribuir a reducir los costes asociados a la alimentación y el mantenimiento del ganado.
La reducción de los costes de maquinaria, equipos hidráulicos e insumos agrícolas también podría favorecer la producción nacional de cultivos destinados a la alimentación animal y reducir, a medio plazo, la dependencia de productos importados.
Impacto sobre los precios y el comercio
La medida se produce además en un escenario en el que las autoridades buscan contener las presiones sobre el coste de vida. Según las previsiones del BAD, una mayor producción agrícola podría contribuir a moderar la inflación, que pasaría del 4% registrado en 2025 al 3,7% en 2026, aunque permanecería por encima del umbral comunitario del 3%.
El fortalecimiento de la producción agrícola y ganadera forma parte de las prioridades del plan nacional de desarrollo «Chad Connection», valorado en unos 30.000 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 18 billones de francos CFA.
El aumento de la producción nacional podría permitir a Yamena reducir su dependencia de las importaciones y ampliar progresivamente sus exportaciones agrícolas y ganaderas.
La medida llega después de un deterioro del saldo comercial del país. Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Estudios Económicos y Demográficos (INSEED), el superávit comercial de Chad cayó un 54,2% en 2025 respecto a 2024, situándose en su nivel más bajo de al menos los últimos cinco años.
Las nuevas exenciones fiscales buscan, en este contexto, facilitar la entrada de alimentos e insumos considerados estratégicos y reducir los costes de producción del sector agropecuario, en un intento por reforzar la capacidad productiva interna de Chad.
Fuente: Ecomatin
