Durante la clausura de la cumbre, se destacó la necesidad de transformar recursos, reforzar la estabilidad y apostar por la inversión como base del desarrollo económico en África, el Caribe y el Pacífico.

La XI Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OEACP, llevada a cabo el pasado 29 de marzo en Sipopo, Guinea Ecuatorial, fue un evento sumamente destacado que logró reunir a importantes líderes provenientes de África, el Caribe y el Pacífico. La finalidad de este encuentro fue debatir y analizar en profundidad diversas estrategias que puedan fortalecer la actividad de esta organización internacional, promoviendo así un desarrollo económico sostenible. Este desarrollo se basa en pilares fundamentales como la paz, la estabilidad y, en particular, la valorización de los abundantes recursos locales que estas regiones poseen.

Durante el transcurso de esta relevante jornada, los asistentes participaron en distintos paneles donde se abordaron temas estratégicos de suma importancia. Entre estos temas se destacaron la industrialización verde, la innovación en tecnología, la transformación digital de los sistemas empresariales, y el fortalecimiento de las Pequeñas y Medianas Empresas (PYMES). También se hizo hincapié en el emprendimiento juvenil, fomentando el liderazgo de las nuevas generaciones. En uno de los espacios más significativos del evento, que fue liderado por el Secretario General de la OEACP, Moussa Saleh Batraki, los participantes se dedicaron a analizar métodos para mejorar la eficiencia; determinaron que es crucial garantizar que las políticas de la organización tengan un impacto real y positivo en la economía y contribuyan efectivamente al bienestar de los ciudadanos.

Entre los discursos más influyentes, el presidente de Gabón, Brice Clotaire Oligui Nguema, planteó que, a pesar de que los países africanos tienen un subsuelo rico en minerales y diversos recursos naturales de gran valor, muchos de ellos aún figuran como “países pobres”. Esto se debe a la existencia de estructuras económicas limitadas que no permiten el máximo aprovechamiento de dichos recursos. Subrayó la vital importancia de la paz y la estabilidad como catalizadores esenciales para atraer inversiones y propiciar un desarrollo próspero. Hizo un llamado a los empresarios y jóvenes emprendedores, instándolos a invertir en sus propios países, y enfatizó que es crucial confiar inicialmente en sus propias capacidades y reservas antes de depender de intervención externa.

Por otro lado, Gabriel Mbaga Obiang Lima, fundador y CEO de Bioko Consulting, expuso una visión estratégica innovadora sobre el futuro industrial del continente africano. Destacó la necesidad de transformar los recursos naturales dentro del continente mismo, afirmando que esa es la única vía para que la riqueza generada beneficie directamente a la población local. Su propuesta se fundamenta en tres pilares esenciales: crear valor añadido mediante el procesamiento de los recursos en el lugar de origen; integrar los sectores energético y minero para fortalecer el sector industrial; y monetizar de manera estratégica los hidrocarburos e infraestructuras existentes.

Mbaga Obiang Lima recalcó que la industrialización no debe ser vista simplemente como un objetivo técnico, sino como una urgencia económica crucial. Señaló que África necesita evolucionar de ser una economía que se centra en el consumo y la exportación de materias primas hacia un modelo de transformación competitivo que genere más riqueza. “Somos ricos, pero tenemos una estructura de pobres”, afirmó, en un poderoso mensaje que resuena fuertemente. Comparó la situación con un agricultor estadounidense que produce y comercializa sus bienes localmente, mientras que en países como Guinea Ecuatorial se limita a plantar y exportar sin agregar valor. Además, subrayó la importancia de fomentar y consolidar el comercio intra-africano como una prioridad, antes de depender de mercados de otros continentes.

Con la clausura de esta cumbre, la Organización de Estados de África, el Caribe y el Pacífico (OEACP) reafirma su compromiso de convertirse en una organización más dinámica y proactiva. Está centrada en fortalecer la inversión, asegurar la estabilidad, y promover la transformación estructural de las economías de sus Estados miembros, haciendo valer el potencial de sus recursos locales y capacidades autóctonas.

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