Senegal ha iniciado la renovación de su parque de taxis con la incorporación de los primeros 100 vehículos eléctricos de un programa que contempla desplegar 1.000 unidades hasta 2027, con el objetivo de modernizar el transporte urbano, mejorar la calidad del servicio y profesionalizar el sector.

El Fondo de Desarrollo del Transporte Terrestre (FDTT), en colaboración con el Banco de Comercio e Industria (BCI), recibió oficialmente el jueves 24 de septiembre los primeros 100 taxis eléctricos del programa, durante un acto celebrado en el Centro de Comercio Internacional de Senegal, en Dakar.

Esta primera flota servirá como fase de prueba antes de la incorporación progresiva de las 1.000 unidades previstas para 2027. Durante este periodo, los socios del proyecto evaluarán la autonomía de los vehículos en condiciones reales de conducción, los costes de operación y mantenimiento, la rentabilidad para los conductores y la disponibilidad de infraestructura de recarga.

«Se tratará de experimentar, evaluar y mejorar cuando las condiciones sean las adecuadas, para luego ir ampliando gradualmente la escala», explicó Bara Sow, administradora del FDTT.

El Fondo busca actuar como una palanca financiera para facilitar la renovación del parque automotor. Para ello, utilizará sus recursos con el objetivo de garantizar y asegurar préstamos, reduciendo el riesgo para las entidades bancarias y favoreciendo la movilización de capital privado.

El mecanismo pretende que los recursos aportados por el Estado permitan atraer financiación adicional en beneficio de los profesionales del transporte y facilitar el acceso de los conductores a los nuevos vehículos.

Los taxis fueron fabricados en China. Antes de su selección, misiones conjuntas del FDTT y de la Dirección General de Transporte por Carretera analizaron los modelos disponibles, sus procesos de fabricación y su adaptación a las condiciones de funcionamiento en Senegal.

El programa también contempla la formación de los conductores en técnicas de conducción, seguridad y atención al cliente. La medida busca acompañar la renovación tecnológica de la flota con una mejora de la calidad del servicio ofrecido a los usuarios.

Para Papa Massal Dièye, director ejecutivo del BCI, el proyecto se inscribe en un enfoque de inversión de impacto, al combinar la rentabilidad financiera con objetivos relacionados con las condiciones laborales de los conductores y la calidad y seguridad del transporte.

La incorporación de los taxis eléctricos complementa las infraestructuras de movilidad que ya están reforzando el transporte urbano de Dakar, entre ellas el Tren Exprés Regional y el Bus Rapid Transit.

La expansión de esta flota estará condicionada, sin embargo, por varios factores, entre ellos la capacidad de los vehículos para generar ahorros frente a los costes de combustible, así como los gastos de adquisición, mantenimiento y recarga.

El desarrollo de una red suficiente de estaciones de carga, las condiciones de financiación ofrecidas a los conductores y la disponibilidad de asistencia técnica serán elementos clave para determinar la viabilidad y sostenibilidad del programa a medida que Senegal avance hacia el objetivo de 1.000 taxis eléctricos.

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