Por: PositivSUM (La actitud positiva suma)

La crisis no es sinónimo de máximo ahorro. También puede convertirse en una oportunidad para impulsar la diversificación interna y encontrar nuevas formas de crecimiento.

España afronta importantes desafíos en materia de vivienda, entre ellos, la falta de acceso a una vivienda asequible para una parte importante de su población. Esta situación nos invita también a reflexionar sobre la importancia de equilibrar la inversión extranjera con la capacidad interna para generar oportunidades y fortalecer el tejido empresarial.

El boom inmobiliario español cuenta con la participación de grandes inversores extranjeros, entre ellos empresarios de países como Turquía, según se ha reflejado en el programa Equipo de Investigación de La Sexta.

La inversión extranjera no siempre es perjudicial. Puede ser beneficiosa cuando aporta capital, conocimiento, tecnología, experiencia y nuevas oportunidades. Sin embargo, cuando no existe un equilibrio adecuado entre el capital exterior y la capacidad interna, se corre el riesgo de construir un modelo en el que el principal beneficiario sea quien llega con mayores recursos y experiencia.

Nos alegra que nuestro país esté renaciendo en el ámbito socioeconómico y que se haya avanzado en la reducción de la dependencia económica. Ya se ha hecho bastante en poco tiempo; no obstante, debemos seguir insistiendo.

No esperemos alcanzar de inmediato la perfección exigida por muchos. Animémonos y esforcémonos para alcanzar un punto de equilibrio que pueda servir de ejemplo y de referencia histórica para las futuras generaciones.

Ese equilibrio pasa también por fortalecer nuestro tejido empresarial y por reconocer el valor de los perfiles que tienen la responsabilidad de conducir los diferentes espacios de gestión.

La fortaleza de una estructura no depende únicamente de su existencia, sino de la capacidad de quienes la conducen para interpretar el momento, tomar decisiones y ejecutar aquello que se ha planificado.

Recordemos que pasaremos a la historia de la República de Guinea Ecuatorial como la generación del primer siglo de vida. Esta es una responsabilidad histórica que nos invita a construir un futuro con mayor visión y compromiso.

No busquemos simplemente un final feliz o amargo; construyamos una historia de referentes honrados y dignos.

A mis más de sesenta y tantos años de una inexistencia, solo intento aportar valor a la sociedad de manera positiva, pese a las circunstancias que rechazo y me niego a abrazar.

¡La actitud positiva puede ser tu mejor aliada!

A veces basta con escuchar a nuestro yo interno y equilibrar los aportes del entorno.

Como dice mi hermano mayor:

«Cuando el viejo señala a la luna con el dedo, el observador se fija en el dedo y no en la luna».

La enseñanza también puede aplicarse al ámbito económico: no debemos quedarnos únicamente con aquello que aparece en primer plano. Hay que aprender a mirar hacia el objetivo.

¡La primera empresa es, sin duda, el Estado!

El Estado y el sector privado no deberían caminar necesariamente por rutas separadas. El Gobierno orienta, planifica y establece las condiciones; las empresas aportan iniciativa, capacidad, inversión y ejecución.

Una de las experiencias que merece especial atención es precisamente la desarrollada por China.

Sin necesidad de copiar modelos de manera automática, podemos observar cómo la colaboración entre Gobierno y sector privado ha contribuido a impulsar proyectos, desarrollar empresas, ampliar capacidades productivas y proyectar compañías hacia mercados internacionales.

La experiencia china demuestra que el crecimiento no se construye únicamente desde un lado. Existe una relación entre la visión estratégica del Gobierno y la capacidad de ejecución del sector empresarial.

Esta es una de las lecciones que podemos observar y adaptar a nuestra propia realidad: Gobierno y empresa deben reconocerse como partes de un mismo proyecto de desarrollo económico.

Una de las lecciones que podemos extraer del crecimiento chino es la importancia de la colaboración entre padres e hijos. No existe un equilibrio sólido cuando cada parte trabaja por separado.

Los empresarios no solo deben acompañar la visión del Gobierno, sino también participar en los programas de desarrollo estratégico.

Lo que el tejido empresarial representa para un Estado o Gobierno es similar a lo que representa una cantera para un equipo de fútbol: una fuente de talento, fuerza y continuidad.

El desarrollo económico de un país forma parte de una corriente general y continua que afecta, directa o indirectamente, a todos. El Gobierno impulsa y orienta; las empresas aportan iniciativa, capacidad y ejecución.

Formar parte de un proyecto común no significa únicamente ser aceptado. También implica que se reconozca nuestra existencia, se escuchen nuestras observaciones y se valore nuestra contribución.

Informarse para crecer

La información es una herramienta esencial para cualquier empresario, emprendedor o profesional.

Nuestro canal televisivo de referencia es TVGE, y el radiofónico, Radio Malabo. También contamos con revistas digitales como:

  • ECOFIN, por su exclusividad, objetividad y cobertura.
  • Ahora EG, por su integridad y certificación.
  • MOFOÍÑ, por su longevidad y ética.
  • La Gaceta, por su generalidad y estándar.

Como apoyo de trabajo, disponemos del correo electrónico y WhatsApp. Para aprender y mejorar, también podemos utilizar LinkedIn, Instagram, X y la inteligencia artificial, además de medios como Telemundo, La Sexta Noticias, National Geographic y Canal Historia.

Puede parecer sencillo, pero es fundamental: resulta mejor disponer de información contrastada que quedarse con lo primero que se escucha al salir el sol.

Los empresarios, como padres y madres de familia, tienen el deber de mantenerse actualizados. También pueden seguir canales internacionales en español dedicados a explicar el crecimiento de China, sus orígenes, sus métodos y su proyección, sin necesidad de viajar.

Los medios son fuentes de información. Como profesionales, debemos contrastar lo que vemos y escuchamos, y conservar aquello que aporte valor a nuestra actividad.

Todos formamos parte de un mismo conjunto.

El empresario también dice: «Sí estamos»

Recientemente, durante la Pascua Militar, Su Excelencia destacó, en una intervención retransmitida por TVGE, la estabilidad soberana y la paz de Guinea Ecuatorial en el contexto africano.

En su discurso reflexivo sobre la disolución del anterior Gobierno, también afirmó:

«El compromiso ha de ser general; por lo tanto, no se puede estar y no estar al mismo tiempo».

Los empresarios dicen: sí estamos.

El compromiso debe aplicarse igualmente al sector empresarial. El empresario ecuatoguineano ya merece respeto; ahora es necesario que su participación y sus aportes sean tenidos en cuenta en el desarrollo de cada ejercicio económico.

Existe talento empresarial interno y perfiles de gran valor. Entre ellos destacan numerosas mujeres que lideran sectores empresariales y de emprendimiento, demostrando que el potencial nacional está presente y merece mayores espacios de participación.

Si realmente eres empresario por vocación o profesión, y no únicamente por apariencia mediática, debes comprender que la idea de hacerte rico a contrarreloj puede convertirse en un perjuicio individual y general.

Lo ideal es plantar una semilla.

Quizás no llegues a disfrutar de sus frutos, pero habrás contribuido a que otros los recojan.

En este camino, nuestros aliados son la paz, la paciencia y la resiliencia.

¡Nadie crece solo!

¿Es posible organizar más mesas redondas entre padres e hijos?

Sí.

Estos espacios permitirían aprender unos de otros, establecer rutas de trabajo y encontrar puntos de encuentro para el crecimiento interno.

En una ocasión, tuvimos la oportunidad de asistir a un encuentro convocado por el Consorcio de Empresas de Guinea Ecuatorial. La iniciativa era digna de aplauso; sin embargo, echamos en falta una proyección más inclusiva y práctica.

Se consiguió una gran fotografía de familia, pero habría sido deseable conservar también un borrador con propuestas, compromisos e indicadores concretos.

Las mejores sesiones de trabajo suelen celebrarse con seriedad y concentración. Sus resultados terminan revelándose por sí solos.

No se trata de organizar foros centrados únicamente en la fotografía, sino encuentros donde puedan abordarse cuestiones de valor añadido, establecerse rutas y definirse objetivos a mediano y largo plazo.

Cuando una reunión resulta verdaderamente interesante, ocurre como en el cine: el tiempo parece detenerse y toda la atención se concentra en la historia.

No debemos limitarnos a traer ofertas extranjeras. También debemos asociarnos internamente para abrir puertas, crecer y proyectarnos hacia el exterior.

De esta manera, ampliaremos las capacidades de nuestros recursos humanos y fortaleceremos el capital interno.

La verdadera diversificación comienza cuando el padre invita al hijo a formar parte del proyecto común y reconoce:

«No estoy solo».

El extranjero puede aportar capital, tecnología y experiencia; pero el socio interno debe encontrar espacios reales para participar como asesor, consejero, consultor, innovador y ejecutor.

Así se genera un crecimiento sectorial más equilibrado, se fortalece el tejido empresarial y se forman nuevos líderes. Así la juventud encuentra referentes cercanos y se expande el potencial nacional.

Una economía deja de depender exclusivamente de lo que viene de fuera cuando empieza a construir riqueza desde dentro.

Nuestra red empresarial interna todavía está por tejerse.

En este mar revuelto, podemos creer que nos estamos alimentando, cuando en realidad quizá solo estamos alimentando a pescadores externos con más experiencia, mejores rutas y redes más resistentes.

Con el tiempo, podrían conocer la profundidad de nuestros ríos y adueñarse de los peces.

O quizá no.

El tiempo y las actuaciones de cada parte lo determinarán.

Que lo vivido en el Megamercado Pinto de Malabo nos sirva de experiencia.

Un reconocimiento

Un reconocimiento al Consorcio Empresarial de Guinea Ecuatorial; a todos los empresarios, emprendedores y políticos que reconocen el valor de este sector imprescindible; a la Red RAFER, por sus logros nacionales e internacionales; al Patronato Guinea Ecuatorial; y al equipo gubernamental, porque todos avanzamos en una misma dirección.

Y, de manera especial, nuestro reconocimiento a los empresarios, emprendedores y responsables de distintos ámbitos que han aceptado compartir sus experiencias y reflexiones en las entrevistas que han servido para alimentar este análisis.

Sus testimonios constituyen una parte esencial de esta reflexión.

Porque detrás de cada empresa existe una persona que decidió comenzar; detrás de cada proyecto, alguien que asumió un riesgo; y detrás de cada resultado, muchas veces encontramos paciencia, resiliencia y perseverancia.

Nadie crece solo.

La verdadera diversificación empieza cuando aprendemos a crecer juntos.

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