La producción de pollos alcanzó los 102 millones de unidades en 2026, un 50% más que en 2011. Según la IPAVIC, el sector representa entre el 3% y el 4% del PIB nacional y abastece también a mercados de África Central.

La industria avícola de Camerún generó una facturación de 1.170 millones de francos CFA en 2024 y sostiene alrededor de 570.000 empleos directos e indirectos, según cifras difundidas por la Interprofesión Avícola de Camerún (IPAVIC). El sector se consolida así como una actividad relevante para la economía nacional, tanto por su contribución a la producción agropecuaria como por su capacidad de generar empleo.

Los datos de la organización, publicados por EcoMatin el 9 de octubre de 2026, reflejan un aumento de la producción de pollos, que pasó de 68 millones de unidades en 2011 a 102 millones en 2026, lo que supone un crecimiento del 50% en quince años. Durante el mismo periodo, la producción de huevos de consumo aumentó de 2.500 millones a 2.900 millones de unidades.

Un sector con peso en la economía

La avicultura representa entre el 3% y el 4% del producto interior bruto (PIB) de Camerún y cerca del 25% del PIB agrícola, según las cifras presentadas por IPAVIC. De los 570.000 puestos de trabajo vinculados a la actividad, 320.000 serían empleos directos y 250.000 indirectos, con impacto en la producción, distribución y comercialización de carne de pollo y huevos.

Además del mercado nacional, la producción camerunesa abastece a países vecinos, entre ellos Gabón, Guinea Ecuatorial, Chad y República Centroafricana. Esta presencia regional refuerza el papel de la avicultura en el comercio agroalimentario de África Central.

Retos de competitividad y confianza del consumidor

El crecimiento del sector coincide con un debate sobre la seguridad alimentaria. Una investigación universitaria difundida en septiembre de 2026 alertó de la presencia de metales pesados en muestras de pollos y huevos analizadas en tres regiones de Camerún. IPAVIC cuestionó la representatividad de la muestra y rechazó las conclusiones que, a su juicio, podrían perjudicar a los productores nacionales.

La controversia plantea un desafío para la industria: preservar la confianza de los consumidores y garantizar controles sanitarios adecuados sin comprometer la actividad de los productores. La evolución de la avicultura dependerá tanto de su capacidad para mantener el crecimiento de la oferta como de mejorar la competitividad y responder a las exigencias de calidad del mercado.

Con una facturación de 1.170 millones de FCFA y una amplia red de empleos directos e indirectos, la avicultura camerunesa constituye una referencia para el desarrollo de cadenas de valor agropecuarias en África Central.

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