Así lo ha expresado Vidal Jora, un artesano que empezó a ejercer este oficio en 1987 en el Mercado Central. Dice que tiene ganas de enseñar, pero los jóvenes no quieren aprender.

Malabo podría quedarse sin zapateros tradicionales cuando se retire la generación actual. La advertencia la hace Vidal Jora, uno de los artesanos más antiguos de la capital, con 38 años reparando calzado en el Mercado Central desde 1987.

«Cuando yo me vaya, se acaba el oficio», sentencia Jora en una entrevista con TV Asonga. «Es un buen trabajo, pero los jóvenes no quieren aprender. Busco a alguien para enseñarle, pero no vienen».

El problema va más allá del desinterés. Jora cuenta que algunos aprendices terminaron robando zapatos de clientes. «Cuando ve un par que le gusta, lo roba. Me toca pagarlo a mí. Por eso prefiero trabajar solo», explica.

A la falta de relevo se suma la llegada masiva de calzado barato y desechable, y la mecanización, que han desplomado la demanda en los últimos años.

Aunque todavía mantiene a su familia con el oficio, Jora reconoce ser la excepción. Tras más de tres décadas, se ha convertido en guardián de un saber artesanal que corre riesgo de desaparecer.

La zapatería tradicional, clave en la economía popular y la cultura del reciclaje, enfrenta hoy su mayor amenaza: la indiferencia de las nuevas generaciones.

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