El mercado africano de juegos de azar en línea alcanzó los 23.000 millones de dólares en ingresos brutos en 2025, frente a los 20.000 millones registrados un año antes. Sin embargo, el 77% de este volumen se generó fuera del sector regulado, según un informe de GCI, que alerta sobre la creciente brecha entre la expansión del mercado digital y su formalización económica.

El número de personas que interactuaron con este mercado también aumentó durante el último año, de 198 a 215 millones, lo que equivale al 14% de la población africana frente al 13% registrado en 2024.

El crecimiento, no obstante, favoreció principalmente al segmento no regulado. Los ingresos brutos de los operadores legales pasaron de 4.400 a 5.200 millones de dólares, mientras que los del sector no regulado aumentaron de 15.600 a 17.800 millones. Como resultado, la cuota del mercado regulado apenas pasó del 22% al 23%.

Más de 4.000 operadores fuera del marco regulatorio

GCI contabilizó 4.129 operadores no regulados en África en 2025, frente a 3.644 en 2024, un incremento superior al 13%. La exposición de los usuarios a juegos y contenidos asociados no regulados alcanzó además el 89%, frente al 11% correspondiente al sector regulado.

Estas cifras muestran que la oferta no autorizada constituye actualmente la principal parte del mercado africano de apuestas y juegos de azar en línea.

África Occidental concentra el mayor mercado

África Occidental encabezó el mercado continental en 2025, con 10.300 millones de dólares en ingresos brutos, cerca del 45% del total. De esta cantidad, 2.900 millones correspondieron al sector regulado y 7.400 millones al no regulado.

África del Norte ocupó el segundo lugar, con 4.800 millones de dólares. La región presentó, sin embargo, la mayor proporción de actividad regulada entre las cinco regiones analizadas, con 1.500 millones de dólares frente a 3.300 millones del segmento no regulado, lo que sitúa la cuota formal en el 31%.

África Austral registró un mercado de 4.000 millones de dólares, de los cuales 603 millones estaban regulados. África Oriental alcanzó los 2.800 millones, aunque solo 9 millones aparecieron clasificados como regulados, mientras que África Central registró alrededor de 1.100 millones, con 246 millones dentro del circuito regulado.

Las diferencias regionales reflejan la diversidad de los marcos nacionales y de la capacidad de los gobiernos para integrar esta actividad en sistemas de supervisión y control.

Fiscalidad y competitividad, claves para la regulación

Según GCI, el reto no consiste únicamente en conceder licencias a los operadores, sino en lograr que los consumidores prefieran de forma sostenible las plataformas reguladas.

Entre los factores que pueden determinar esta elección figuran la fiscalidad aplicada a los jugadores y a los operadores, los costes y sistemas de pago y la disponibilidad de productos. Una presión fiscal elevada puede reducir la capacidad de las plataformas legales para competir con operadores no autorizados que no soportan las mismas cargas.

Los sistemas de pago constituyen otro elemento relevante. Comisiones elevadas o estructuras excesivamente concentradas pueden incrementar los costes de transacción y restar atractivo al mercado regulado. Del mismo modo, restricciones sobre determinados productos, límites de apuesta poco competitivos o topes de ganancias pueden desplazar parte de la demanda hacia plataformas informales.

Una regulación todavía desigual

La puntuación media de regulación del continente se situó en 10 puntos sobre 100 en 2025, frente a 9 puntos en 2024. África Austral obtuvo la mejor media regional, con 16 puntos, seguida de África Oriental con 11, África Occidental con 10 y África Central con 8. África del Norte registró una puntuación media de cero en ambos ejercicios.

El informe identifica diferencias importantes entre países. Ghana obtuvo 38 puntos sobre 100 en 2025, Nigeria 32, Tanzania 27, Kenia 26, Benín 19 y Zambia 8.

Estos datos muestran que la formalización no depende únicamente de legalizar o prohibir la actividad, sino también de la calidad y aplicación efectiva de las normas. Un mercado legal puede mantener una amplia economía paralela si las plataformas no autorizadas continúan siendo accesibles y ofrecen condiciones más competitivas.

Un mercado con impacto económico creciente

GCI advierte de que los 17.800 millones de dólares generados por el sector no regulado no pueden considerarse automáticamente ingresos fiscales perdidos, ya que el informe no cuantifica de forma específica la recaudación efectiva del sector regulado ni la pérdida fiscal asociada a la actividad informal.

El debate, sin embargo, va más allá de los impuestos. La formalización puede contribuir a la creación de empresas locales, empleo, inversión y cadenas de suministro, además de reforzar la protección de los consumidores.

La expansión del juego en línea plantea así un desafío para los gobiernos africanos: integrar un mercado digital que ya mueve 23.000 millones de dólares en un marco capaz de garantizar supervisión, protección al consumidor y competitividad, sin generar incentivos que empujen a los usuarios hacia el sector no regulado.

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