El Banco Africano de Desarrollo advierte que un episodio climático excepcionalmente intenso podría reducir entre un 1 % y un 2 % el PIB de los países africanos más expuestos, además de agravar la inseguridad alimentaria y las tensiones sociales.
África podría enfrentarse a una de las crisis climáticas y económicas más graves de los últimos años debido a un posible fenómeno de El Niño de gran intensidad, según advirtió Anthony Nyong, director de Cambio Climático y Crecimiento Verde del Banco Africano de Desarrollo (BAD), en declaraciones a Reuters.
El experto señaló que este fenómeno podría ocasionar pérdidas económicas de entre 10.000 y 20.000 millones de dólares, al tiempo que reduciría entre un 1 % y un 2 % el Producto Interior Bruto (PIB) de los países más vulnerables.
Más allá de los daños directos sobre la agricultura y las infraestructuras, el BAD alerta de que los efectos de El Niño podrían aumentar la inseguridad alimentaria, intensificar las tensiones sociales y provocar nuevos desplazamientos de población relacionados con el cambio climático.
El Niño es un fenómeno climático caracterizado por un calentamiento anómalo de la superficie del océano Pacífico central y oriental, que altera los patrones meteorológicos a escala mundial. Según el BAD, se prevé que este episodio alcance su máxima intensidad entre finales de 2026 y principios de 2027, pudiendo convertirse en uno de los más fuertes registrados.
Entre sus posibles consecuencias figuran sequías prolongadas en el sur y oeste de África, inundaciones en el este del continente, tormentas más intensas y un aumento de la temperatura de los océanos, factores que podrían afectar las perspectivas económicas africanas.
Impacto sobre la agricultura y los alimentos
El sector agrícola sería uno de los más afectados, debido a que millones de hogares africanos dependen directamente de esta actividad. El BAD estima que las pérdidas agrícolas podrían alcanzar los 330 millones de dólares en 2026.
Asimismo, la productividad pesquera podría reducirse entre un 1 % y un 4 % debido al calentamiento de los océanos y al incremento de la intensidad de las tormentas.
La institución también prevé que el precio del maíz, uno de los principales alimentos básicos en varios países africanos, podría duplicarse, agravando la presión sobre los hogares y aumentando los riesgos de inseguridad alimentaria.
Presión sobre las finanzas públicas
El Banco Africano de Desarrollo advierte además de que los efectos de los desastres climáticos podrían poner bajo presión las finanzas públicas y los sistemas bancarios del continente.
Los gobiernos podrían verse obligados a destinar mayores recursos a operaciones de emergencia y reconstrucción, reduciendo fondos destinados a sectores clave como educación, salud e infraestructuras.
Anthony Nyong calificó esta situación como una «trampa financiera climática», en la que los países con menos recursos deben desviar inversiones destinadas al desarrollo para hacer frente a los costes derivados de fenómenos extremos.
Ante este escenario, el BAD estima que las necesidades de financiación para la adaptación climática podrían casi duplicarse, pasando de unos 50.000 millones de dólares a cerca de 100.000 millones en los próximos doce meses.
Riesgo de migraciones climáticas
El organismo identifica como especialmente vulnerables a países como Sudán, Sudán del Sur, República Democrática del Congo, Somalia, Malí, Burundi y Nigeria.
Según Nyong, la combinación de sequías, inundaciones, pérdida de medios de subsistencia y aumento de los precios de los alimentos podría generar nuevos movimientos migratorios y aumentar las tensiones por recursos naturales como el agua y los pastos.
Para responder a esta amenaza, el BAD prevé celebrar un seminario en septiembre con sus equipos técnicos para evaluar el posible impacto de El Niño sobre sus proyectos y adaptar sus intervenciones.
La institución también estudia reestructurar algunos programas y movilizar más financiación internacional a través de mecanismos como el Fondo Verde para el Clima, el Fondo de Adaptación y otros instrumentos destinados a afrontar las pérdidas y daños asociados al cambio climático.
El Banco Africano de Desarrollo sostiene que invertir en sistemas de alerta temprana, infraestructuras resistentes y medidas de adaptación será menos costoso que afrontar posteriormente las consecuencias económicas y humanitarias de un fenómeno climático extremo.
La advertencia llega en un momento en que África, pese a contribuir con una proporción reducida de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, continúa siendo una de las regiones más expuestas a los efectos del cambio climático.
