La banda ancha móvil representa el 5,3% del ingreso nacional bruto per cápita en África, frente al 1,4% a nivel mundial, según un informe de la Unión Africana, el BAD, el PNUD y la CEPA.

El elevado coste de la conectividad digital se está convirtiendo en un obstáculo estructural para la productividad, la competitividad empresarial y la industrialización de África, según el Informe sobre el Desarrollo Sostenible de África 2026, publicado en agosto por la Unión Africana, el Banco Africano de Desarrollo (BAD), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Comisión Económica para África (CEPA).

El informe señala que la banda ancha móvil representa el 5,3% del ingreso nacional bruto (INB) per cápita en África, casi cuatro veces más que la media mundial, situada en el 1,4%. En el caso de la banda ancha fija, la diferencia es todavía mayor: su coste equivale al 13,3% del INB per cápita africano, frente al 2,5% a nivel mundial.

Esta brecha de precios limita el acceso de los hogares y las empresas a los servicios digitales y reduce su capacidad para aprovechar herramientas vinculadas al comercio electrónico, los servicios financieros digitales, la educación y la productividad empresarial.

La conectividad limita a las zonas rurales

El problema es especialmente significativo en las zonas rurales, donde los elevados costes de despliegue de infraestructuras y la menor rentabilidad esperada dificultan la expansión de los servicios digitales.

Según el informe, en 2025 el acceso a los servicios financieros digitales en las zonas rurales alcanzó apenas el 40%, dejando a una parte importante de los agentes económicos sin acceso a herramientas que pueden facilitar la financiación, los pagos y la actividad comercial.

La situación se refleja también en la cobertura de las redes. Solo el 49% de la población rural africana cuenta con cobertura 4G, mientras que la cobertura efectiva de 3G alcanza apenas el 26%.

Para las instituciones autoras del informe, esta situación mantiene a una parte importante del tejido económico rural alejado de la transformación digital y limita su incorporación a actividades productivas de mayor valor añadido.

Un freno a la industrialización

La brecha digital no afecta únicamente al acceso a internet. También condiciona la capacidad del continente para modernizar sus sistemas productivos.

La baja competencia entre operadores, los elevados costes de despliegue de infraestructuras y la falta de armonización de los marcos regulatorios figuran entre los principales factores que explican el elevado coste de la conectividad.

La Unión Africana se ha fijado como objetivo reducir el precio de los datos hasta un centavo de dólar por megabyte para 2030. Para alcanzar esta meta será necesario ampliar las infraestructuras, fomentar una mayor competencia y facilitar la inversión en redes.

El riesgo, según el informe, es que la transformación digital continúe concentrándose en los principales centros urbanos mientras las zonas rurales quedan rezagadas, limitando su capacidad para contribuir al crecimiento económico.

Ruanda y Kenia muestran el potencial de las reformas

El informe también destaca experiencias africanas que muestran el impacto que puede tener un entorno digital favorable sobre la inversión y el crecimiento.

En Ruanda, los compromisos de inversión registrados en 2024 alcanzaron los 3.200 millones de dólares, un 32,4% más que el año anterior. El país es presentado como un ejemplo de cómo las mejoras en el entorno empresarial y digital pueden contribuir a atraer capital.

Kenia, por su parte, ha registrado un crecimiento anual del 10,8% en su sector de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) durante la última década, apoyado por el desarrollo de su economía digital.

Infraestructuras y cooperación regional

Ante las limitaciones de la inversión nacional, el informe sitúa la cooperación regional como uno de los mecanismos para acelerar el desarrollo de la infraestructura digital africana.

Entre los proyectos mencionados figura el cable submarino MEDUSA, con una inversión de 360 millones de dólares, así como el desarrollo de centros de datos regionales destinados a reforzar la infraestructura digital del continente.

Las asociaciones público-privadas también están adquiriendo protagonismo. En Sudáfrica, por ejemplo, Microsoft prevé invertir 5.400 millones de rands, unos 300 millones de dólares, hasta 2027 para contribuir al desarrollo del ecosistema de inteligencia artificial y computación en la nube.

El informe considera que estas inversiones deben complementarse con reformas regulatorias y una mayor integración de los mercados digitales africanos.

En este sentido, la armonización de los marcos regulatorios, especialmente mediante el Protocolo sobre Comercio Digital del Área de Libre Comercio Continental Africana (AfCFTA), será clave para reducir las barreras digitales y convertir la conectividad en un factor de competitividad e inclusión económica.

Para los organismos que elaboraron el informe, reducir el coste de internet no constituye únicamente una cuestión de acceso tecnológico. La conectividad se ha convertido en un factor directamente relacionado con la productividad, la inversión y la capacidad de África para industrializarse y competir en la economía mundial.

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