La presencia internacional en Guinea Ecuatorial fue notable, con una delegación del Vaticano compuesta por cerca de 50 personas, incluidos cinco cardenales, además de fieles que llegaron de otros países como Gabón, España y diversas naciones de Latinoamérica.
La histórica visita del Papa León XIV a Guinea Ecuatorial, del 21 al 23 de abril, no solo marcó un hito espiritual: también reactivó el sector turístico del país tras varios días de preparativos y restricciones.
Aunque no hay una cifra oficial de visitantes extranjeros, la presencia internacional fue evidente. La delegación oficial del Vaticano estuvo compuesta por cerca de 50 personas, incluidos 5 cardenales, el secretario de Estado Pietro Parolin y el cardenal Luis Antonio Tagle.
Más allá de la comitiva, medios locales reportaron “muchos peregrinos y turistas” en Malabo, Mongomo y Bata. Hoteles y restaurantes de la capital registraron ocupaciones. “Hubo fieles de Camerún, Gabón, Nigeria, España y varios países de Latinoamérica”, señaló un operador turístico local.
Guinea Ecuatorial, único país hispanohablante de África y con una fuerte tradición católica, se convirtió durante tres días en punto de encuentro regional. La misa en el Estadio de Malabo congregó a “miles de fieles”, según los medios locales, en lo que fue la primera visita papal al país desde 1982.
La gira de León XIV por África —10 días, 4 países, 18 vuelos y 11 ciudades— cerró en Guinea Ecuatorial como última etapa. El Ministerio de Turismo espera que el evento posicione al país como destino de turismo religioso en África Central, aprovechando atractivos como la Catedral de Santa Isabel, la Isla de Bioko y las misiones coloniales de Bata.
Por ahora, no hay un desglose oficial de cuántos de los asistentes eran extranjeros. El Ministerio de Turismo y Migración prevé publicar un informe en las próximas semanas con el impacto económico y el número de visitantes registrados.
