Francia ha elevado desde el 1 de agosto de 2026 de 615 a 877,50 euros mensuales el nivel de recursos económicos que deben acreditar los solicitantes de un visado de estudiante. La medida supone un incremento del 42,7% y afecta especialmente a los estudiantes procedentes de África, que representan más de la mitad de los extranjeros matriculados en la enseñanza superior francesa.
El nuevo requisito, establecido en el decreto 2026-526, implica que los estudiantes deberán demostrar disponer de unos 10.530 euros anuales, frente a los 7.380 euros exigidos hasta ahora. El aumento supone un esfuerzo adicional de 3.150 euros al año para las familias que financian los estudios mediante ahorros, apoyo familiar o avales.
El cambio se produce mientras Francia mantiene el objetivo de alcanzar los 500.000 estudiantes extranjeros en 2027. Según los datos de Campus France y del Ministerio francés de Enseñanza Superior e Investigación, durante el curso 2023-2024 había alrededor de 430.000 estudiantes extranjeros en el país.
África, entre las regiones más afectadas
La medida tendrá un impacto especialmente relevante en África. África del Norte-Oriente Medio concentra 115.863 estudiantes extranjeros, el 28% del total, mientras que África subsahariana suma 103.450, equivalente al 25%. En conjunto, ambas regiones representan el 53% de los estudiantes extranjeros matriculados en Francia.
Entre los principales países de origen figuran numerosos países africanos. Marruecos encabeza la clasificación con 43.354 estudiantes, seguido de Argelia, con 34.269. También destacan Senegal, con 16.955; Túnez, con 15.224; Costa de Marfil, con 11.772; Camerún, con 10.880; Congo-Brazzaville, con 8.307; y Benín, con 7.003.
La lista incluye además a Gabón, con 5.813 estudiantes; Madagascar, con 5.612, y Togo, con 5.424.
En varios de estos países, el número de estudiantes que eligen Francia ha registrado importantes aumentos durante los últimos años. Benín, por ejemplo, experimentó un crecimiento del 105% en cinco años, mientras que Togo aumentó un 73% en el mismo periodo.
Un requisito vinculado al salario mínimo francés
El incremento no supone únicamente una actualización del importe. El nuevo sistema vincula el nivel de recursos exigido a una proporción del salario mínimo francés, en lugar de mantener la cantidad fija de 615 euros establecida hace más de dos décadas.
El nuevo umbral equivale aproximadamente al 47% del salario mínimo bruto francés y deberá revisarse al menos una vez al año en función de la evolución de la inflación. Esto significa que el importe exigido podría aumentar automáticamente en los próximos años.
Los recursos pueden acreditarse mediante ahorros personales, un avalista o una beca. Sin embargo, para muchas familias africanas, especialmente aquellas cuyos ingresos se sitúan muy por debajo de los niveles salariales franceses, reunir y demostrar 877,50 euros mensuales puede representar una barrera considerable.
El decreto tampoco establece diferencias en función del país de procedencia. El mismo requisito se aplica a los ciudadanos de países terceros que soliciten un permiso de residencia por estudios en Francia.
Francia busca atraer estudiantes mientras endurece el acceso
La nueva exigencia llega en un momento en que Francia intenta reforzar su posición como destino internacional para estudiantes. El país sigue siendo uno de los principales receptores mundiales, pero su crecimiento en los últimos años ha sido inferior al registrado por algunos de sus principales competidores.
Según Campus France, entre 2017 y 2022 el número de estudiantes internacionales aumentó un 55% en Reino Unido, un 60% en Canadá y un 56% en Alemania, frente al 21% registrado por Francia.
Canadá, Reino Unido y Alemania han desarrollado políticas destinadas a atraer estudiantes internacionales y facilitar, en determinados casos, su permanencia después de finalizar los estudios. La competencia es especialmente significativa en los países francófonos, donde Francia mantiene tradicionalmente una posición privilegiada.
El incremento del requisito económico podría, por tanto, añadir una nueva dificultad para estudiantes procedentes de familias con menores ingresos, incluso cuando cuenten con un buen expediente académico.
Riesgo para la movilidad estudiantil africana
El endurecimiento del requisito podría afectar especialmente a los flujos procedentes del continente africano, donde Francia continúa siendo uno de los principales destinos para estudiantes internacionales.
Además de limitar el acceso de algunos candidatos, la medida podría modificar el perfil socioeconómico de quienes finalmente logren estudiar en Francia, favoreciendo a aquellos con mayor capacidad económica para acreditar los recursos exigidos.
Francia se enfrenta así a un dilema: mantener su objetivo de atraer a 500.000 estudiantes extranjeros en 2027 mientras eleva de forma significativa una de las condiciones económicas necesarias para acceder a sus universidades.
Para los estudiantes africanos, el nuevo umbral de 877,50 euros mensuales supone una barrera financiera que podría influir en sus decisiones y hacer que algunos opten por otros destinos educativos, especialmente Canadá, Alemania o Reino Unido.


