El informe SOFI 2026 cifra en 66,6 % la población africana que no podía acceder económicamente a una dieta saludable, mientras que 309 millones de personas, el 20 % del continente, padecían hambre.
Dos de cada tres personas en África no podían permitirse una alimentación saludable en 2025, según la edición de 2026 del informe Estado de la Seguridad Alimentaria y la Nutrición en el Mundo (SOFI, por sus siglas en inglés).
El informe estima que el 66,6 % de la población africana se encontraba en esta situación, una proporción muy superior a la registrada en Asia, donde alcanzó el 28,9 %, y en América Latina y el Caribe, con el 25,7 %. A escala mundial, el 32,7 % de la población no podía permitirse una alimentación saludable.
La situación también se refleja en las cifras de hambre. En 2025, unos 309 millones de africanos, equivalentes al 20 % de la población del continente, padecían hambre. África concentra así más personas afectadas que Asia, donde se contabilizaron 292 millones, aunque la prevalencia en ese continente fue mucho menor, del 6 %.
En América Latina y el Caribe, alrededor de 32 millones de personas, el 4,8 % de la población, padecían hambre, mientras que en Oceanía la cifra alcanzó los 3,7 millones, equivalentes al 8 % de sus habitantes.
África se aleja de la tendencia mundial
A nivel global, el número de personas que padecen hambre disminuyó ligeramente en 2025, hasta los 645 millones, equivalentes al 7,8 % de la población mundial, frente a los 659 millones registrados en 2024.
La reducción de 14 millones de personas estuvo impulsada principalmente por los avances registrados en América Latina, el Caribe y Asia.
África, sin embargo, sigue una trayectoria diferente a largo plazo. El número de personas que padecen hambre pasó de 171 millones en 2010 a 309 millones en 2025, un aumento de 138 millones de personas en quince años.
Acción contra el Hambre atribuye esta evolución a una combinación de factores, entre ellos los conflictos, los desplazamientos de población, las crisis climáticas y las dificultades económicas. Sudán, la República Democrática del Congo, Somalia y Nigeria figuran entre los países más afectados por estas condiciones.
El problema no se limita al precio de los alimentos
Aunque el coste de una alimentación saludable constituye una de las principales barreras, Acción contra el Hambre advierte de que el problema es más amplio.
Una parte importante de los hogares africanos carece de ingresos suficientes para adquirir alimentos de manera regular y mantener una dieta variada y equilibrada. Esta situación tiene consecuencias especialmente graves para los niños de entre seis y 23 meses, una etapa en la que la alimentación requiere una progresiva diversificación.
La organización considera que reducir la inseguridad alimentaria únicamente al precio de los alimentos puede ocultar problemas estructurales relacionados con los ingresos, las desigualdades y el funcionamiento de las cadenas de producción y distribución.
Por ello, Acción contra el Hambre reclama medidas dirigidas a reducir las desigualdades y los desequilibrios de poder existentes a lo largo de toda la cadena alimentaria, desde los productores hasta los consumidores. La organización también subraya la importancia de garantizar una remuneración justa para quienes producen los alimentos.
Menos ayuda internacional agrava la presión
La situación alimentaria se desarrolla además en un contexto de reducción de la ayuda internacional. En 2025, la asistencia oficial para el desarrollo procedente de los países miembros del Comité de Asistencia para el Desarrollo (CAD) y sus asociados cayó un 23,1 % respecto a 2024.
Acción contra el Hambre señala que esta reducción le llevó a suspender más de 50 proyectos en 20 países, afectando a cientos de miles de personas.
En Madagascar, la organización cerró tres de sus cinco subbases en 2025 y dejó de operar diez clínicas móviles. Según sus datos, estas medidas afectaron la atención de 5.036 niños con desnutrición aguda y de otros 1.900 menores con enfermedades infantiles.
En la República Democrática del Congo, la suspensión de programas en algunos centros de salud de Ituri provocó el regreso a un sistema de atención médica de pago y una reducción del 50 % en las consultas. En Burkina Faso, seis de los ocho centros de salud apoyados por la organización cerraron entre 2025 y 2026.
Los datos del informe SOFI 2026 sitúan así a África como la región con mayores dificultades para garantizar que su población pueda acceder económicamente a una alimentación saludable, mientras el continente continúa enfrentando conflictos, crisis climáticas, desplazamientos y limitaciones económicas que dificultan la lucha contra el hambre.


