La medida, en vigor desde el 24 de julio, afecta a productos procedentes de Argelia, Angola, Egipto, Libia, Marruecos, Nigeria y Sudáfrica, aunque contempla importantes excepciones según la clasificación aduanera de cada mercancía.
Estados Unidos ha activado el nuevo arancel adicional del 12,5% sobre determinadas importaciones procedentes de siete economías africanas, tras concluir el proceso de investigación iniciado por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) sobre productos vinculados al trabajo forzoso.
La medida afecta a Argelia, Angola, Egipto, Libia, Marruecos, Nigeria y Sudáfrica, países situados en el tramo arancelario más elevado establecido por Washington dentro de esta normativa comercial. Sin embargo, el gravamen no se aplica de manera generalizada a todos los productos exportados desde estos mercados.
El aviso final de la USTR establece numerosas exenciones y precisa que los bienes que ya están sujetos a otros aranceles estadounidenses, como los relacionados con medidas de seguridad nacional sobre acero, aluminio o determinados sectores estratégicos, no serán gravados nuevamente.
La aplicación del nuevo arancel dependerá principalmente de la clasificación aduanera del producto y no únicamente del país de origen, por lo que las empresas deberán analizar caso por caso el impacto sobre sus costes, precios y acceso al mercado estadounidense.
Un proceso iniciado en marzo
La Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos abrió el pasado 12 de marzo investigaciones sobre 60 economías para evaluar sus políticas relacionadas con productos elaborados mediante trabajo forzoso.
Tras las primeras audiencias públicas celebradas en abril, la USTR propuso en junio dos niveles arancelarios: un 12,5% para países sin una prohibición considerada suficiente sobre este tipo de importaciones y un 10% para aquellos con mecanismos parciales de cumplimiento.
Después de una segunda ronda de consultas y audiencias celebradas en julio, en las que participaron más de un centenar de testigos, Washington anunció la decisión definitiva el 23 de julio. El nuevo arancel entró oficialmente en vigor a las 00:01 horas del 24 de julio.
Sudáfrica busca reducir el impacto
Sudáfrica, una de las economías africanas más afectadas por la medida, había solicitado a Washington una exención nacional argumentando que su legislación ya contempla mecanismos contra los productos elaborados mediante trabajo forzoso.
Pretoria también pidió exclusiones para sectores como metales preciosos, platino, vehículos, cítricos, vino, frutos secos y productos agrícolas. Aunque la exención general no fue concedida, varias exportaciones sudafricanas quedaron fuera del nuevo gravamen.
Entre los productos excluidos figuran vehículos y componentes de automoción, determinados productos de acero y aluminio, minerales críticos, metales del grupo del platino, productos farmacéuticos, cítricos, nueces de macadamia, azúcar, té y algunos productos químicos.
Empresas africanas evalúan sus estrategias
Con la entrada en vigor del arancel, los exportadores de los siete países afectados deberán determinar si sus productos están incluidos en la medida o dentro de las listas de exención.
Las compañías tendrán que decidir si absorben el coste adicional, trasladan el incremento al consumidor estadounidense, renegocian acuerdos con importadores o buscan nuevos mercados alternativos.
La decisión aumenta la presión sobre las relaciones comerciales entre África y Estados Unidos, especialmente para Sudáfrica, cuyo acceso al mercado estadounidense se ha convertido en un elemento clave de su política comercial.
Por ahora, la aplicación del arancel del 12,5% continúa vigente y cualquier modificación dependerá de futuras negociaciones entre Washington y los países afectados.


