Expertos reunidos en el Foro Económico Mundial analizaron el avance de la internacionalización de la moneda china, un proceso que impulsa su papel en el comercio y las finanzas internacionales, aunque todavía persisten obstáculos para ampliar su uso como activo de reserva global.
La internacionalización del renminbi (RMB), la moneda de China cuya principal unidad de cuenta es el yuan, continúa avanzando como parte de la transformación del sistema financiero internacional. Durante la Reunión Anual de los Nuevos Campeones del Foro Económico Mundial, celebrada en Dalian, economistas y responsables políticos analizaron la evolución de esta moneda y su creciente protagonismo en el comercio, la inversión y los mercados financieros.
Los especialistas coincidieron en que el proceso, iniciado hace aproximadamente dos décadas, ha comenzado a mostrar resultados más visibles durante el último año. Según Zhu Ning, vicedecano y profesor de Finanzas del Instituto Avanzado de Finanzas de Shanghái, la internacionalización del renminbi es una estrategia de largo plazo cuyos primeros frutos empiezan a consolidarse.
Uno de los principales cambios señalados durante el encuentro es la transformación del objetivo de esta política monetaria. De acuerdo con Zongyuan Zoe Liu, investigadora principal del Consejo de Relaciones Exteriores, el renminbi ha pasado de ser un proyecto de prestigio nacional a convertirse en una herramienta estratégica para fortalecer la resiliencia financiera de China frente a un entorno económico cada vez más fragmentado.
En términos de uso, el avance es especialmente visible en el comercio internacional. Actualmente, más del 60 % del comercio transfronterizo de China se liquida en renminbi, mientras que el 99 % del intercambio comercial entre China y Rusia se realiza en monedas locales, reduciendo la dependencia del dólar estadounidense en esas operaciones.
No obstante, los expertos consideran que la moneda china todavía enfrenta importantes limitaciones para consolidarse como reserva internacional de valor. Los controles de capital continúan siendo uno de los principales factores que restringen una mayor participación del renminbi en las reservas oficiales de los bancos centrales.
El mayor potencial de crecimiento se encuentra en su papel como unidad de cuenta. China ha intensificado los esfuerzos para que determinadas materias primas estratégicas, como los futuros del petróleo negociados en Shanghái, el litio en Guangzhou o los metales raros, comiencen a cotizar en renminbi, ampliando así la presencia de su moneda en los mercados internacionales de materias primas.
Durante el debate también se puso de relieve la dificultad para medir el verdadero alcance de la internacionalización del RMB. Diana Choyleva, fundadora y economista jefe de Enodo Economics, explicó que las estadísticas tradicionales, como las de SWIFT, podrían subestimar el uso real del yuan debido al crecimiento del Sistema de Pagos Interbancarios Transfronterizos de China (CIPS) y de plataformas bilaterales de monedas digitales, que escapan a los mecanismos convencionales de seguimiento.
Los participantes señalaron que la creciente fragmentación del sistema financiero internacional está impulsando el desarrollo de infraestructuras de pago alternativas, una tendencia que podría acelerar el uso del renminbi en determinadas regiones y mercados.
Desde la perspectiva africana, el viceministro de Finanzas de Sudáfrica, Ashor Sarupen, defendió la necesidad de avanzar hacia un sistema financiero más diversificado, sin depender exclusivamente de una única moneda de referencia. En este contexto, recordó que Sudáfrica mantiene desde 2015 un acuerdo bilateral de intercambio de divisas con el Banco Popular de China y destacó la incorporación de Standard Bank al sistema CIPS como un paso hacia una mayor interoperabilidad financiera.
Otro de los desafíos identificados para la expansión internacional del renminbi es la disponibilidad de activos financieros seguros en esta moneda. Los analistas consideran que el desarrollo del mercado chino de renta fija será determinante para que empresas e inversores internacionales puedan mantener liquidez en renminbi entre operaciones comerciales.
En este sentido, también se destacó el potencial de los bonos verdes como uno de los principales instrumentos financieros para reforzar la posición internacional de la moneda china, aprovechando el liderazgo del país en la transición energética y la financiación sostenible.
Aunque el renminbi representa actualmente menos del 2 % de las reservas oficiales mundiales, frente al 58 % correspondiente al dólar estadounidense, China concentra más del 30 % de la capacidad manufacturera global. Para los expertos, esta diferencia evidencia la brecha existente entre el peso económico del país y la presencia internacional de su moneda, un desafío cuya evolución marcará parte del futuro del sistema financiero mundial durante la próxima década.


