Braulio anima a los jóvenes emprendedores a lanzarse y aprender de sus errores. Reconoce el estrés y sacrificios del emprendimiento, pero destaca la libertad de gestionar su tiempo.
Braulio ha ofrecido una exclusiva a la revista Ecofin EG explicando cómo creó Jovem SL, una empresa de material informático y de oficina, por una razón simple: no querer depender de un salario mensual. Sin marca, sin local y sin presupuesto, arrancó con lo único que tenía.
»Los primeros clientes fueron mi círculo de compañeros, amigos», cuenta. ¿Su estrategia? «Intentaba transmitir confianza». Para Braulio, esa palabra define Jovem SL hoy: «El consumo actual se basa en la confianza. Eso hace diferente a nuestro producto».
No todo fue crecimiento. El error que más caro le salió fue un robo. «Aprendí que tenía que gastar más en seguridad». Aprendizaje directo, sin frases bonitas.
La duda también fue parte del camino. «En varias ocasiones dudé, me replanteé la situación». Pensó en volver a un trabajo fijo. Lo que lo frenó fue el motivo inicial: «No quería depender de un salario mensual. Y quería ser dueño de mi tiempo».
Al inicio, las devoluciones le quitaban el sueño. La solución no fue una app, fue gente: «Con un equipo que me ayudaba en la gestión». Delegar para no hundirse.
¿Qué quiere Braulio que sienta alguien que compra en Jovem SL hoy? «Que sepa que no podía haberlo encontrado en otro lugar y con mejores condiciones». Y por eso mismo cree que lo recomendarían: «Por esa misma razón lo contaría a sus amigos».
Su consejo para un chico de 20 años con miedo: «Que se lance. Y que aprenderá de sus errores».
Pero también rompe el filtro de Instagram. ¿Lo más feo de emprender? «Te quita horas de sueño, estrés constante. Dolores de cabeza, riesgo de colapso emocional». Y aun así, sigue. Porque para él, ser dueño de su tiempo vale ese precio.
La historia de Jovem SL en una línea: Empezó vendiendo a amigos, apostó todo a la confianza, se comió un robo, gestionó devoluciones con equipo, y acepta el insomnio a cambio de libertad.


